21 nov. 2006

Interesante

Edición del: 20/11/2006
La última, inconclusa e inédita nota
Hace dos viernes, Julio Ramos disponía de una razonable vitalidad en la clínica. Tanto que habló con humor por teléfono, en largas charlas y reclamando visitas para el día siguiente (lo que no era común pues, temeroso de los virus, no gustaba de las visitas que tampoco aconsejaban los médicos). Y, entre otras tareas, también escribió una nota para el diario, «más pensativa que ésas que escriben ustedes con tanta información» -explicó-, aunque postergó el final para el día siguiente. No hubo normalidad para el día siguiente: desde ese sábado le incorporaron una mascarilla de oxígeno, 48 horas más tarde ingresó entubado en terapia intensiva. Aquí va la nota, tal cual la escribió Ramos y con el vacío de un final inconcluso. Un testimonio.

Temporariamente aislado por razones de salud el periodista tiene más tiempo para la meditación que en el trajinar diario. Le faltan diálogos clave pero posee toda la información que le dan la lectura, debates televisivos y declaraciones radiales.

Es evidente que el tema que resalta es si será Néstor Kirchner o su esposa Cristina la candidata del Frente para la Victoria, el partido del gobierno.

Los tiempos que dedicamos al cuerpo simultáneamente permiten reflexionar y traer recuerdos. Conocí al matrimonio Kirchner hace ya diez años, en su Santa Cruz, donde conviví dos días, gozando los paisajes y el cordero patagónico que me ofreció en un exquisito club tipo inglés. Me llevó a visitar frigoríficos, al flamante hospital que había inaugurado. Por aquella visita -él cumplimentó dos veces concurriendo a almorzar al diario- poseo fotos de esos años 90 que hoy muchos atesorarían por contacto en el llano. El era más delgado y mi calvicie la misma.

Sería falso decir que vislumbré en aquel gobernador santacruceño un primer mandatario futuro para la Argentina, diez años después. De mis recuerdos de aquella visita quedaron sólo sus ansias, sus cuidados de la caja pública de tal manera que me sorprendió que apenas asumido les haya reducido el sueldo a los empleados públicos de su provincia hasta que normalizó la administración y les restituyó lo extraído.

Hasta hace un mes este periodista descartaba que no fuera Néstor sino su esposa Cristina la candidata presidencial del año próximo por el oficialismo. Hoy no pienso lo mismo. Creo que puede ser la señora Fernández de Kirchner y 70% de votos logrados en Nueva York por Hillary Clinton la debe incentivar más en estos días.

Luego lo entrevisté a Néstor Kirchner, ya presidente de la Nación, y en diálogo de hasta dos horas llegué a tener una certeza: Kirchner en sí -o el matrimonio en sí- no estaban programados para gobernar la Argentina en el año 2003 aunque las circunstancias políticas conocidas terminaron poniéndolo en la primera magistratura nacional. Interpreto que el matrimonio apuntaba recién para el período 2007 y reelección en 2011. Sus tiempos se adelantaron 4 años pero en la duda que dejan circular desde el gobierno sobre candidaturas está latente la anterior planificación. Me impresionó siempre un reportaje a Cristina Kirchner, apenas asumió su esposo, donde ella respondió: soñábamos ser Bill y Hillary Clinton.

Si vamos a la esencia política al actual gobierno no le obstaculizaría ningún futuro perder contra alguna fórmula de centroderecha, siempre y cuando la candidata haya sido Cristina y no él.

¿Quién le podrá reprochar a este Presidente no defender los derechos humanos durante sus primeros 3 años de gestión con lo cual supera a toda la izquierda en sus algaradas callejeras? ¿ Quedará hacia fines de 2007 un pueblito en cualquier rincón del país que no hubiese recibido una pavimentación o cloacas y donde, además, seguramente vieron una vez al primer magistrado?

Habrá sectores productivos nacionales heridos por las políticas aplicadas ahora, desde ya, pero no son los que aspira captar para su futuro Kirchner. En su despacho me dijo: debería haber un frente opositor encabezado por Ricardo López Murphy. Fue toda una definición porque querría enfrente a un racionalizador de la economía, como Roberto Lavagna, pero no de imagen más popular como Mauricio Macri o Juan Carlos Blumberg.

Podría estar en la mente presidencial perder unos comicios para no ser, él o su esposa, quienes tengan que pagarle la deuda externa al Club de París y no sólo a España como hace ahora; para que afronte con dura técnica económica -pero inevitablemente con costos políticos y sociales- el sinceramiento de los precios relativos de los productos hoy totalmente distorsionados entre sí por la política de congelamientos con lo cual se autofija una inflación ficticia.

Alguien que sacara tantos subsidios y a su vez controlara la eclosión en precios al público. Quien encarara directamente el problema energético que el país tiene y que será solución pero a mediano plazo. No es menos tentador para Kirchner que otra gestión se entendiera y acordara con los bonistas que no entraron al plan canje del gobierno argentino pero que representan el tercer default mundial, luego del grande argentino y del de Rusia, que no puede quedar indefinido para siempre.

De los hombres públicos que conozco en ninguno he visto tan marcado como en Kirchner que los tradicionales partidos políticos son meros estuches para ganar bancas legislativas pero que, frente a las nuevas tendencias de la política mundial no pueden cobijar en su seno las mismas tendencias de derecha, izquierda y hasta populistas. La Alianza de centroderecha con la de centroizquierda más el populismo de Raúl Alfonsín, que hizo ganar la fórmula Fernando de la Rúa-Carlos Alvarez en 1999 fue el réquiem de este tipo de experiencias políticas incoherentes. Hubo renuncias lógicas, desmanejo administrativo, volatilidad ministerial y en dos años fue obligado a renunciar el presidente.

El mundo -sobre todo el mundo latinoamericano- avanza hacia formas alternativas de arribar a los gobiernos entre centroderechas y centroizquierdas como formas democráticas que se alternan en períodos constitucionales de poder. El caso más significativo, conocido y exitoso es la Concertación que gobierna Chile con gran éxito económico. El devenir histórico va hacia partidos políticos no masivos, como fueron el peronismo y el radicalismo, pero sí de orientación definida. Transversalidad fue una fórmula inicial del kirchnerismo en esta concepción política que quiere encarar. Pienso que los Kirchner querrían ser con su Frente para la Victoria la cabeza más destacada del centroizquierda argentino si no en este.

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