26 feb. 2006

Muy interesante


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La migración y el sector privado
Mariana Martínez

Mariana Martínez
Columnista, BBC Mundo


Protesta en Ciudad de México por la política migratoria de EE.UU.
Los inmigrantes y sus remesas son el punta pié inicial del motor del crecimiento en los países de origen
Más de 25 millones de latinoamericanos, o lo que es lo mismo, el 4,5% del total de la población de la región, vive fuera de su país de origen.

Un número que llama la atención no sólo por la abultada cantidad de personas que representa, sino también porque ha tenido un crecimiento explosivo en la última década, pasando de unos 11 millones en 1990 a más del doble en 2000, según estimaciones de organismos internacionales.

A este flujo migratorio se le suma los envíos de dinero que hacen los inmigrantes a sus comunidades de origen y que han convertido a Latinoamérica en la región del mundo con el crecimiento más rápido en el volumen de remesas.

La región captó más de US$45.000 millones en 2004, según datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), representando más del 10% del Producto Interno Bruto (PIB) de países como El Salvador, Jamaica y Nicaragua.

Una cifra para nada despreciable y que ha comenzado a despertar el interés del sector empresarial, tanto de países receptores de remesas como aquellos donde el inmigrante presta su fuerza laboral.

Para muestra un botón. Basta con pensar que la comunidad salvadoreña en el exterior -unos 3 millones de personas- tienen un poder adquisitivo del 127% del Producto Bruto Interno (PIB) de El Salvador, para entender el por qué las diásporas pueden llegar a despertar el interés del sector privado, tanto en el Norte como en el Sur.

Motor de crecimiento

Y es que los inmigrantes y sus remesas son el punta pié inicial del motor del crecimiento en los países de origen, al tener el poder de promover procesos de desarrollo nacionales y locales, donde el sector privado y el gubernamental aparecen como el nexo.

Representantes de migrantes mexicanos en EE.UU. en una oficina electoral de Ciudad de México
La migración ha permitido el surgimiento de empresas.
Concepto que se recalcó una y otra vez durante el Foro-Taller sobre el Sector Privado y Migración, celebrado esta última semana en San Salvador, El Salvador, y en el que participaron representantes de 11 naciones de la región.

En un comienzo, el fenómeno migratorio a nivel mundial se limitaba a intercambio de bienes y servicios con los inmigrantes a escala local, pero en los últimos tiempos se ha convertido en una economía transnacional, con flujo bilateral de fondos, bienes y servicios de un lado hacia otro, dijo durante el foro la viceministra de relaciones exteriores para los salvadoreños en el exterior, Margarita Escobar.

Los inmigrantes mueven lo que Manuel Orozco, del Diálogo Interamericano, y otros investigadores, llaman las cinco industrias T, que incluye: las transacciones de remesas, el transporte aéreo, los mercados telefónicos, las transacciones comerciales nostálgicas y el turismo.

Y, en los últimos años, también incentivan el mercado inmobiliario y otros créditos y/o proyectos de inversión; donde el sector privado ha tenido importante participación.

Vivienda y proyectos comunitarios

Claros ejemplos son el de la hipotecaria Su Casita en México, que financia la compra de viviendas a través de las remesas, y el Banco Agrícola en El Salvador, que co-financia proyectos comunitarios (construcción de escuelas, salas de computadoras, etc.) con las comunidades de salvadoreños en el exterior.

Familiares de un migrante fallecido en EE.UU donde trabajaba ilegalmente.
Millones de latinoamericanos viven fuera de sus países de origen.
La migración también ha permitido el surgimiento de pequeñas y medianas empresas dedicadas a la exportación de productos "nostálgicos" o tradicionales, incentivando el flujo de bienes y servicios de un lado a otro del planeta.

Si bien este nexo entre el sector privado y la migración es ya una realidad en la región, durante la conferencia quedó claro que tanto los empresarios como los gobiernos pueden contribuir aún más a que la fuerza de los inmigrantes se vuelva cada día más pujante, mediante el incentivo de los micro-créditos, el fomento de las pequeñas y medianas industrias, la inversión comunitaria, entre otros.

Pero, como bien dijo durante el foro, Dagoberto Reyes, representante de la comunidad salvadoreña de Los Ángeles, sin olvidar que ese resultado macro es producto de envíos micro. Es decir, del esfuerzo de cada inmigrante que, ya sea por inseguridad y/o falta de fuentes de empleo, un día tuvo que tomar la decisión de dejar la tierra que los vio crecer.

Un inmigrante que ahora sólo busca que los gobiernos y los empresarios le retribuyan por su granito de arena, sin sacar provecho desleal de su situación.

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