18 nov. 2005

Mas que interesante

Ya supimos ocuparnos del tema, es el caso de un ciudadano que hasta se le llegó a secuestrar su documento de identificación, privandolo de todos sus derechos y transformandolo en un muerto civil, por recurrir a la justicia en busca de su identidad. Pero ahora ya se ocupan hasta medios de difusión masiva. Ojala termine la agonia de este argentino enviado a la oscuridad.

-¿Por qué el fiscal de la ciudad de Córdoba, Dr. Gustavo Sandoval se niega a investigar la participación de las firmas uruguayas off shore Rue Point SA y Canonbley SA, dirigidas por Aldo (a) Aldito Navilli, directivo y socio del Grupo Navilli (Molinos Cañuelas, Molino Florencia, Molino Adelia María, Cía. Argentina de Granos s.a., VITAMINA, Cía. Inversora del Centro s.a., etc.) cuya actividad comercial en nuestro país ha sido comprar "derechos sucesorios" de la sucesión de Juan Feliciano Manubens Calvet, el extinto terrateniente de Traslasierra, Córdoba?


-¿Y los fondos de Santa Cruz? ¿Qué pasó con el anuncio de repatriación del Gobierno a través de la (comprada) tapa de diario Clarín?


-¿Alguien puede decir algo acaso?


CHRISTIAN SANZ

Desde la redacción de Tribuna de Periodistas

14 nov. 2005

Crisis más papelón, esto.

Hoy por Hoy, otra más

Borocoteadas
Por Eduardo Aliverti
En lo sociológico hay una categoría, potenciada en forma tremebunda por la influencia de la comunicación audiovisual, que se denomina “construcción de subjetividad”.
Explicado con una sencillez que bordea lo simplote, viene a ser la forma en la que los gestos, los signos, las declaraciones públicas, la forma de mostrarse de quienes dirigen o aspiran a hacerlo, logra atraer consenso o rechazo popular al margen, inclusive o precisamente, de la sinceridad u honestidad personal de aquellos que la protagonizan. Por ejemplo, los loquitos que provocaron los incidentes en Mar del Plata son infinitamente menos violentos y peligrosos que los poderosos de todo poder que los empujaron a ese estado de alienación. Pero lo que construyeron con la estupidez de sus agresiones genera un razonamiento exactamente inverso y justo, encima, cuando se había logrado cierto abroquelamiento sentimental y operativo en contra del monstruo que nos visitaba. Y por ejemplo, si a cuatro días de la foto de un Bush más impávido y desprestigiado que lo habitual –lo cual es demasiado decir– la foto pasa a ser Alberto Fernández a los besos con el prostituto de Borocotó –ay, cuánto antes de improbable que de difícil– puede pasar a ser que se sienta el estar viviendo una nueva etapa. Un hecho menor, se dirá y uno mismo está tentado a decirlo, al lado de aquella otra cosa medio ecuménica. Pero he ahí la construcción de subjetividad. Una boludez que termina elevada a la dimensión de factor político y social deprimente, en condiciones de relegar el entusiasmo por lo positivo.
Cuanto menos es curioso que el análisis y la indignación se hayan posado con exclusividad en el tránsfuga de Borocotó. Siempre fue un facho, un homofóbico, un cavernícola. Pero de ninguna manera es un degenerado, porque eso significaría que alguna vez tuvo una matriz opuesta a lo que hizo. En política la pregunta que importa, para empezar, es si va adelante el que peca por la paga o el que paga por pecar. La compra de Borocotó, muchísimo antes que de él, habla de Kirchner y de los suyos, a propósito de los límites que son capaces de atravesar en sus roscas de acumulación de poder o de espectáculo. Lo de Borocotó, unas horas antes de que se dilucidase en la Legislatura el juicio político a Aníbal Ibarra, no tiene ninguna explicación que no sea la intocada permanencia de un accionar mafioso en la cúpula del poder político. Por las razones que fueren. El gobierno nacional obró de forma repugnante, al mejor estilo de las huestes que se ufanó de aplastar en las elecciones de hace menos de hace tres semanas.
¿Por qué hicieron esto pegado a su considerable victoria en las urnas y al digno papel mostrado en la cumbre americana? ¿Cómo es posible que no hayan medido la repercusión brutalmente negativa de borocoteada y aledaños o, peor, que habiéndolo hecho hayan resuelto continuar como si nada? ¿Qué ganancia les trae esta bajeza? No se encuentran razones de Estado apreciables. Ni siquiera la de sostener a Ibarra por cuestiones de gobernabilidad en la vidriera del país, porque no hay una amenaza de terremoto institucional. A otro perro con ese hueso. Y si no es eso, habrá que buscar en cuestiones personales: pequeñas venganzas, solidaridad de casta, vaya a saber.
Lo que tal vez sí calcularon es que, al fin y al cabo, el gustito que se dieron implica una corriente popular indignada, pero pasajera, olvidadiza. Por muy duro que suene decirlo, susceptible de ser tan tránsfuga como Borocotó. ¿Quién lo eligió a este mercenario? ¿Una delegación marciana? Los votantes de Macri y los dirigentes macristas –que por estas horas inundan las radios manifestándose traicionados– ¿están jodiendo? Claro que no es cosa de juzgarlos sólo a ellos. Hacerlo sería una chicana equiparable a ese gustito patético que se dio el kirchnerismo y más que eso: sería obviar que en todas partes hay tránsfugas y los que insisten en votarlos.
Una conclusión aceptable, al menos, para sacar en estos días de construcción de subjetividad tan contradictoria, podría ser que en efecto, hay un cambio de época, que lo que hasta ayer nomás pasaba como lógico o desapercibido hoy genera algún escándalo, que la derecha explícita está en problemas; que hay indicios de algún despertar en la conciencia crítica de la sociedad. Pero que eso es más producto del efecto arrastre por la crisis de los bloques dominantes, que por el surgimiento de figuras auténticamente novedosas que encabecen un proyecto alternativo. Dicho de otro modo: que los tiempos están cambiando, pero con dirigentes que se acomodan a esos tiempos no por convicción, sino por conveniencia. Cuidado con eso, porque los acomodaticios no lo son una vez sola. Lo son toda la vida.

11 nov. 2005

Si no funcionan, porque les dan plata??

Por Maximiliano Montenegro
A una semana de los incidentes en la estación Haedo de la línea Sarmiento, el Gobierno volvió a aumentar los subsidios para los concesionarios privados de trenes, incluida la empresa Trenes de Buenos Aires (TBA), cuestionada por la deficiente calidad del servicio prestado a los usuarios. Mediante la decisión administrativa 611, publicada ayer en el Boletín Oficial, se otorgan 208 millones adicionales en subsidios para trenes y subtes, con el argumento de “atender el reconocimiento de mayores costos de explotación en el rubro personal, el pago de deudas originadas en subsidios, diferencias de costos de explotación y deudas derivadas de la ejecución de los planes de inversión”. Así, hasta el 9 de noviembre, los subsidios a los concesionarios de trenes ascienden a 477 millones de pesos. Es decir, 1,5 millón de pesos por día.
El incendio de la estación Haedo, originado en una protesta de indignados usuarios aprovechada por vándalos y militantes de extrema izquierda, puso en la mira a TBA. La compañía es controlada por el Grupo Plaza, de los hermanos Cirigliano, empresarios de colectivos que desde 1995, gracias a sus vínculos con Menem, explotan la concesión de las líneas Mitre y Sarmiento.
Después de los disturbios, el secretario de Transporte, Ricardo Jaime, anunció que se abriría una investigación para determinar “si los inconvenientes que se registran en los servicios se deben a falta de mantenimiento o a problemas operativos”. Evidentemente, Jaime no leyó los últimos cuatro informes de la Auditoría General de la Nación sobre los flagrantes incumplimientos de contratos por parte de los concesionarios ferroviarios. Sobre TBA, un informe fechado el 19 de diciembre de 2003, calificaba a la concesionaria como “ineficaz”, denunciaba el “estado de deterioro de los trenes” y alertaba sobre que se veía comprometida la “seguridad operativa” del servicio por la falta de inversiones. Además, afirmaba que el órgano de control (la CNRT, dependiente de la Secretaría de Transporte) era “permisivo, al no ejercer sus facultades a fin de exigir el cumplimiento de los contratos”.
Con los últimos subsidios queda claro que el Gobierno está más preocupado por saldar cuentas con los concesionarios ferroviarios que en atender los reclamos de los usuarios por las penurias que padecen durante las travesías cotidianas.
A través de la decisión administrativa 611, firmada por el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, a TBA se destinan 59 millones extra, con lo cual durante 2005 las transferencias del Estado a la compañía de los Cirigliano alcanza a los 130 millones de pesos.
Para Metrovías, con la última resolución, se transfieren 51 millones de pesos. Así, en lo que va del año, el concesionario de subtes y la línea Urquiza, controlado por el Grupo Roggio, ya recibió casi 90 millones de pesos.
Nadie sabe bien a dónde van a parar los subsidios que, con mano generosa, entrega el Estado. Primero, porque hasta ahora el Gobierno no transparentó en el Congreso cuáles son las verdaderas estructuras de costos de los concesionarios y sus márgenes operativos. Segundo, porque, como señala un comunicado emitido por la ASAP (Asociación de Presupuesto Público), los aportes estatales se entregan a sola firma de una decisión administrativa del jefe de Gabinete, en uso de sus “superpoderes” (facultades delegadas por el Congreso) y salteando normas de transparencia presupuestaria.
La Secretaría de Transporte emitió ayer un comunicado, similar al que circularon las empresas concesionarias, con la intención de aclarar el destino de los fondos. Allí se dice que de los 208 millones, 108 millones son para cancelar deudas con los concesionarios por “mayores costos de explotación en concepto de personal, reparación de coches y sistemas de señalamiento”, 50 millones para el pago de los “costos mensuales de explotación del período octubre-diciembre” y 50 millones al pago de inversiones ferroviarias”.

6 nov. 2005

Puede ser...

06/11/2005 - 09:35
Tras la Cumbre, el gabinete: Más santacruceños (y Bettini no es santacruceño); 'Chacho' por Duhalde

¿Fue buena la gestión de Néstor Kirchner en Santa Cruz? Basta evaluar cómo desaprovechó la liquidez financiera de la provincia, no concretó la interconexión eléctrica y no superó el déficit en la distribución de gas para coincidir en que no fue satisfactoria. Sí fue exitosa en cuanto a clientelismo político. Pero Kirchner aumentará la cantidad de santacruceños en el gabinete nacional, lo que obviamente tiene varias lecturas pero permite imaginar un futuro santacruceño para la Nación. El embajador Carlos Bettini no sería el canciller.



Sergio Moreno -hombre de diálogo cotidiano con la Casa Rosada- en el diario Página/12, el diario nacional que a menudo es vocero del gobierno de Néstor Kirchner:


"(...) “El gabinete será más pingüino que el actual”, dice un habitante del 1er. piso de la Casa Rosada. “Muy, muy pingüino”, abunda, con similar caracterización y mayor énfasis, un ministro. Esto significa que el Presidente ha decidido cincelar su staff con patagónicos de ultraconfianza, cercanos a su pensamiento. Atrás parece quedar la idea de abrir el gabinete, de ampliar la base de sustentación del Gobierno.

“De los que están nombrando, ninguno va a ser”, dice a sus íntimos el Presidente, en referencia a la ronda de nombres que los medios de comunicación echaron a andar, producto de los decires de Palacio. “No le están acertando”, se sonríe Kirchner, sin ocultar cierto regodeo. El Presidente se cierra.

Pero hay en el Gobierno quienes han podido hablar algunos aspectos y características de las formas que adoptará el gabinete en ciernes. “Van a ser todos pingüinos; creer otra cosa es no conocerlo”, dice a este diario un operador de la Casa Rosada que se animó a presagiar que la forma definitiva del futuro grupo de colaboradores del primer mandatario estará lista esta semana, o a más tardar la próxima.

La formación del Gabinete con pretores del Presidente echa por tierra aquella idea sostenida por varios encumbrados colaboradores presidenciales que aspiraban a abrir el espacio para ampliar la base oficial. Aquel concepto apuntaba a incorporar a algún gobernador o ex gobernador radical, a algún mandatario peronista fiel, a algún ex frepasista. A pesar de ser tan reciente, la hipótesis parece haber sido desechada por el propio Presidente.

(...) Los nombres que están en la carpeta de Kir-chner serían:

> Juan Carlos Nadalich:
2do. de Graciela Ocaña en el PAMI, proviene de la gestión santacruceña, muy cercano a Kirchner. Podría reemplazar a Alicia Kirchner en Desarrollo Social.

> Juan Bontempo:
Actual director de la Unidad Presidente de la Casa de Gobierno. Conocido como “Juancito caminador”, Bontempo está forjado en la cantera de Santa Cruz, rescatado por Kirchner de una pelea política con el gobernador Sergio Acevedo, vino a dar a la Casa Rosada. (...).

> Daniel Varizat:
Diputado nacional por Santa Cruz, histórico kirchnerista. Quizá recale en Defensa, quizás en la SIDE en reemplazo de otro pingüino, Héctor Icazuriaga, que bien podría cambiar de cartera.

“A quien parece no tener definido el Presidente es al futuro canciller, quizás el cargo más importante de los que renovará”, especula un confidente del Príncipe.

(...) Siguiendo la palabra presidencial, Bettini no sería de la partida, por aquello de que “los que están nombrando, ninguno va a ser”, citado al comienzo. Y si bien hay quien, en la Casa Rosada, cree que el embajador en España es número puesto en el Palacio San Martín, dos habituales trujimanes del Presidente descartaron tal posibilidad.

“Kirchner piensa en Javier González Fraga, o en Martín Redrado, o en algún otro, un tapado. No serán ni Bettini ni (Héctor) Timerman (cónsul en Nueva York)”, arriesga, con alguna temeridad, un ministro que se dice conocedor del paño.

Otros de los desechados en el minué de ministeriables parece ser León Carlos Arslanian, ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires. El ex camarista federal que juzgó a las juntas de dictadores, ha dado a conocer su deseo de migrar del cargo provincial. En su momento se habló de un sillón en Corte Suprema, luego del ministerio de Justicia, la semana pasada de que podría reemplazar a Alberto Iribarne en dicha cartera. En los últimos días, Arslanian salió de la grilla, al menos, de hipotéticos ministros nacionales.

(...) Ahora, un ruido se ha introducido en una línea que debería ser óptima, la que une al ministerio de Seguridad bonaerense, que él conduce, con el ministerio de Interior de la Nación, encabezado por Aníbal Fernández. Cuentan en la Rosada que la relación atraviesa un mal momento, incluso se han dejado de hablar. “Es un teléfono que no puede estar descompuesto”, arriesga un encumbrado integrante del ágora kirchnerista.

Quien sigue orbitando en el pensamiento del Presidente es Carlos “Chacho” Álvarez. Kirchner varias veces mencionó su anhelo de “tenerlo cerca”, de darle un lugar orgánico en su universo. El cargo que en diciembre deja Eduardo Duhalde, de secretario de los Representantes Permanentes del Mercosur, podría ser un destino. (...)"

5 nov. 2005

Esto, sí, es una radiografía.

La sociedad argentina es patética, y por cierto que sus políticos y empresarios tienen una gran responsabilidad en toda esta cuestión pero ¿y los periodistas, qué? Algunos de ellos dan lástima, y la mayoría de los medios de comunicación producen contenidos para un país 'a lo Kirchner', mediocre y que no ve más allá de su ombligo. Patéticos. POR EDGAR MAINHARD



Para los medios de comunicación argentinos, la Contra-Cumbre fue más importante que la Cumbre. Pero, ¿qué fue lo importante de la Contra-Cumbre? ¿El tren de Diego Maradona y Miguel Bonasso, que con presupuesto estatal llevó a los militantes al estadio mundialista marplatense a vivar a Hugo Chávez? (De paso, ¿Ud. cree que la CIA no informó ya a George Bush cómo se pagó ese transporte y qué relación mantienen los viajeros con el gobierno de Néstor Kirchner?)

Todo lo ocurrido en el estadio mundialista marplatense fue puro folklore alfonsinista de los '80, aquellos días cuando Raúl Alfonsín intentó enseñarle política exterior a Ronald Reagan en los jardines de la Casa Blanca y los periodistas argentinos festejaban. Pobres ignorantes. La Argentina iniciaba una crisis profunda cuyo resultado fue Carlos Menem.

Por supuesto que la Contra-Cumbre podría resultar más interesante que la Cumbre, ya que hay algunos líderes del movimiento antiglobalización muy inteligentes. Por ejemplo, James Petras, Pierre Bourdieu. Michael Albert o bien el alemán Michael Ehrke. Pero ninguno de ellos llegó hasta la ciudad de Mar del Plata, donde el liderazgo globalifóbico lo ejercieron Diego Armando Maradona, un bendecido por la globalización del deporte y los medios de comunicación, y Hugo Chávez Frías, un hombre que abusa por tener petróleo abundante en días del barril a US$ 60 o más, pero que no ha logrado convertir a Venezuela en una nación pujante.

Sin embargo, ahí estaban los medios y los periodistas, subidos a este absurdo de verificar quién es más anti-Bush, como si a Bush le importara que en una lejana comarca que siempre le pide ayuda, o bien dinero, y cuya única referencia es 'Manu' Ginóbili, la gente lo quiera más a Fidel Castro que a Bush.

Al fin de cuentas, Bush levantará los hombros y dirá: "Conozco cubanos dispuestos a morir ahogados con tal de llegar a Miami, pero no conozco a estadounidenses dispuestos a ahogarse con tal de llegar a Cuba".

Pero la Argentina de Néstor Kirchner es diferente a la Argentina de los '90, que vivó en las calles de la Ciudad Autónoma al padre de este Bush; ahora la Argentina cambió la onda y ha decidido que el hijo de aquel Bush merece que lo repudien, más allá de que gracias a él la administración Kirchner llegó donde llegó, y ganó las elecciones de hace unos días.

Los argentinos están enojados con USA por alguna razón, que no precisan. Al fin de cuentas la devaluación de 2002 fue responsabilidad de la sociedad argentina, ¿o Hugo Moyano, que mandó pegar afiches contra Bush y el ALCA, no pedía a gritos la ruptura de la Convertibilidad?

Esto es tan elemental que no merece ni analizarse, pero ahí van los movileros y los jefes de los movileros, dispuestos a darle protagonismo a Hugo Chávez Frías o a 200 inadaptados que hicieron un poco de barullo en la Cumbre.

Mientras Chávez gritaba en Mar del Plata, cerraba una orden de compra de buques brasileños para Venezuela por US$ 3.000 millones cuando en la Argentina solamente contrató en Río Santiago por US$ 112 millones.

Pero los argentinos estaban felices con Chávez. Y con los desórdenes, que daba cierto 'aire' a 1er. Mundo, porque ya se sabe que no puede haber Cumbre sin desórdenes.

Sin embargo,, la sociedad argentina es tan decadente que ni siquiera sabe armar quilombo en serio. Porque los globalifóbicos en Canadá tuvieron en jaque a las fuerzas armadas durante 24 horas; en Italia fue una batalla campal palo y palo durante 2 días; en Seattle tuvieron que evacuar a todos los mandatarios presentes... y en la Argentina la situación ni siquiera dio para hablar de este tema durante 72 horas, con el mismísimo Bush presente...

No obstante, hay cuestiones más interesantes en la cobertura periodística de la Cumbre.

Los periodistas y los medios para los que ellos trabajan miran no más lejos de su propia ombligo, igual que los políticos y los empresarios. Esta sociedad argentina es de cabotaje. Néstor Kirchner ha logrado triunfar porque él es equivalente al promedio de los líderes de opinión argentinos: no ven más allá de su terruño.

Por ejemplo, Chile y Perú mantienen un conflicto limítrofe que tiene en vilo a ambos países, tal como no ocurría desde hace décadas, y Perú acaba de aprobar una ampliación de su mar territorial que Chile no acepta, ¿algún periodista argentino informó sobre esto, encontrándose presentes Ricardo Lagos y Alejandro Toledo, y habiendo intentado interesar Lagos al gobierno argentino sobre su problemática?

Por ejemplo, Venezuela y Colombia otra vez tienen un problema luego de que Chávez acusó a la fuerza de seguridad especial DAS, de Colombia, de intentar espiar o sabotear al gobierno venezolano, y estaban en Mar del Plata tanto Hugo Chávez como Álvaro Uribe, ¿algún periodista se interesó en este tema?

Por ejemplo, Luiz Inácio Lula da Silva mantuvo un desprecio absoluto hacia la Cumbre organizada por la Argentina, contrapartida del desaire que le hizo Kirchner faltando a la reunión con los países árabes que había armado Lula meses atrás, ¿alguien exploró esta cuestión a 24 horas del encuentro de Lula y Bush que será más largo que el de Bush y Kirchner?

Por ejemplo, el presidente Tabaré Vázquez, de Uruguay, tomó distancia de su colega argentino porque no le interesaba abordar un tema en el que se ha comprometido totalmente, que es la construcción de un polo celulósico-papelero en la localidad de Fray Bentos, ¿qué se cubrió al respecto durante la jornada?

Ahora, si los periodistas argentinos afirman que les importa mucho Latinoamérica, ¿qué es lo que les importa de Latinoamérica ya que los problemas actuales de Latinoamérica no les provocan alguna atención?

Los periodistas locales se asemejan a Néstor Kirchner, quien convoca a una Cumbre que debe abordar cómo ampliar el comercio regional, pero termina hablando de los logros de su Gobierno y de las injusticias del intercambio, cuando perdió una oportunidad de plantear alguna iniciativa interesante que lo convirtiera en líder regional.

Ocurre que a Kirchner no le importa ser un líder regional. Él sigue siendo el gobernador de Santa Cruz, que nunca trascenderá de la Quinta de Olivos, le importa un bledo la política exterior y solamente quiere ahora un canciller que sea bueno haciendo negocios, y por eso elegirá a Carlos Bettini, un lobbyista profesional, nunca un estrategia de la diplomacia.

A Kirchner lo único que le importaba de la Cumbre era 'manguear' a Bush la ayuda que necesita para reestructurar la deuda con el FMI, y a Bush lo único que le importaba era avanzar en el Área de Libre Comercio de las Américas.

¿Que el ALCA es insuficiente, una iniciativa que ha sido sustituida por los tratados de libre comercio bilaterales que USA suscribe desde que Bush tiene el 'fast track'? Sí, correcto.

Pero era Kirchner quien necesitaba del apoyo de Bush, y no viceversa. No obstante, Kirchner no concedió nada acerca del ALCA y pretendía llevarse algo sobre el FMI, como si Bush fuese un estúpido, o algo semejante. Por cierto que Kirchner obtuvo un No del Gobierno estadounidense y ahora que se arregle Lino Gutiérrez, el embajador casi jubilado que habita la sede diplomática de USA en la Ciudad de Buenos Aires y había vendido algo más promisorio para Kirchner.

Luego, sobre el filo de la tarde, cuando Kirchner habló, los desórdenes, no más allá que lo que duró el discurso de Kirchner pero suficiente para que algunos funcionarios crean posible que los diarios del sábado hablen más de los desórdenes que del fracaso diplomático argentino.

En los '70, lo primero que sabía un periodista era que cuando comenzaban los gases lacrimógenos había que mojar un pañuelo y ponérselo sobre la nariz; ahora los movileros que llegan a estos escenarios no saben ni eso, y hablan con voz entrecortada por radio mientras se sofocan como si estuviesen en Bagdad. Bien que cuando debieron ir donde se quemaban vagones en la estación de Haedo, ninguno fue y se quedaron donde no había peligro alguno...

En definitiva, periodistas y medios son tal para cual con este gobierno de Kirchner. Se corresponden, probablemente se necesiten y ambos construyan la Argentina Clarín que tenemos, y que ellos asumen con orgullo. Pero el mundo no está aqui. El mundo está en otra parte y, lamentablemente, quienes quieren entrar al mundo hoy día no podrán hacerlo desde esta Argentina.

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U24, Ciudad de Buenos Aires, Argentina, 2005.

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Amo la vida en todas sus formas y las respeto; intento hacer docencia para la decencia porque me toca conocer muchos delincuentes en la función pública, y gente honesta que hace rendir un día como si tuviera 30 horas.

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